MAMÁ IMPORTA

LA SALUD MENTAL MATERNA
ES UN ASUNTO DE SALUD PÚBLICA

Es urgente y necesario escuchar los relatos de las madres que sufren un trastorno mental perinatal.

Muchas no se atreven a pedir atención y cuidados.
Otras cuando dan ese paso, no obtienen la respuesta que necesitan.

Queremos mejorar la atención que reciben las madres en este periodo tan delicado de la vida, especialmente el cuidado a su salud mental. Queremos visibilizar las vivencias y experiencias de las madres que sufren un trastorno mental perinatal: las que no disfrutan, las que se encuentran mal, las que tienen ansiedad o depresión en embarazo o posparto, las que sufrieron un parto traumático o las que perdieron a su bebé antes o después del nacimiento… Es importante escuchar y difundir sus relatos para validar su sentir, para aliviar su malestar, para que los profesionales se formen y comprendan mejor a las madres y puedan ayudarles de manera sensible. Porque ellas también son madres “suficientemente buenas”, y necesitan una red que las sostenga y una atención sanitaria de calidad.

¿Qué es Mamá Importa?

El foro Mamá Importa se creó en el año 2016 para ofrecer apoyo emocional, información y ayuda a las mujeres o madres recientes que experimentan dificultades o sufren un trastorno mental en la transición a la maternidad. Desde entonces ha sido un espacio de alivio y esperanza para miles de madres de habla hispana que en muchos casos no encuentran ni reciben la atención y tratamiento que necesitan para disfrutar de la maternidad.

El Día Mundial de la Salud Mental Materna se propuso en 2016 para aumentar la conciencia acerca de los problemas de salud mental en el periodo perinatal, con la finalidad de que las mujeres busquen ayuda y reciban el tratamiento o acompañamiento que necesitan para reducir su sufrimiento y mejorar su vivencia de la maternidad. Se conmemora cada año el primer miércoles de mayo.

El objetivo común es sensibilizar a la población mundial acerca de la importancia de la salud mental materna y mejorar los recursos destinados por los gobiernos a la prevención, detección y tratamiento de los trastornos mentales durante el embarazo y el primer año tras el nacimiento (trastornos mentales perinatales).

En 2021, con motivo del día mundial de la salud mental materna, lanzamos este espacio para compartir los relatos en primera persona de madres que han sufrido un trastorno mental perinatal. Escuchar, leer, validar, comprender y difundir sus experiencias nos parece vital y urgente para visibilizar la realidad del trastorno mental materno y promover el desarrollo de programas de atención y cuidados respetuosos y sensibles con el trauma de las madres y los bebés. Además, el análisis de los relatos en primera persona es clave para la formación de los profesionales de la salud mental perinatal.

La maternidad es una cuestión de salud pública. Necesitamos una mayor consideración de la infancia y una inversión que la sostenga: cuidemos a las madres.

La maternidad nunca es sencilla; es un proceso de transformación a todos los niveles para el que en muchas ocasiones no se cuenta con el apoyo necesario. Y, por eso, la maternidad, a veces, duele. Muchas madres tragan ese dolor en solitario, sin atreverse a pedir la ayuda que necesitan, y sin acceder al apoyo que se merecen.

A veces, porque un bebé requiere tantísimos cuidados que parece que no queda hueco para cuidar a nadie más. Pero es justo al contrario: todo bebé necesita una madre feliz. Otras veces, por vergüenza. Porque los mitos  que aún rodean a la maternidad hacen que, cuando una madre se siente triste, nerviosa, asustada; no disfruta de su bebé o se siente sobrepasada por la situación, tema parecer una mala madre.

A menudo, porque se sienten solas. Criar es hoy en día una actividad muy solitaria: porque es difícil encontrar espacios donde sentirse comprendida y apoyada, entre iguales. También es difícil adaptar la pareja a la nueva realidad como familia, igual que es muy complejo recolocarse desde esa nueva identidad de madre que a veces parece anular las demás facetas de la vida.

Pero todas las madres merecen ser escuchadas, atendidas y apoyadas. Merecen ser contadas las grandes victorias, pero también los momentos en que una se siente derrotada. Y, sobre todo, merecen ser cuidadas, porque los cuidados nunca pueden ir en una sola dirección.

Testimonios

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