Puerperio y locura

Por Rocío

 

Es difícil empezar a escribir, aunque desde la distancia se ve mejor. Me quedé embarazada de un niño y ya en ese momento tuve problemas de insomnio. Cuando llegué al parto tenía miedo. El acompañamiento había sido escaso. En el parto tuve varios problemas, oxitocina, muchas revisiones de muchos ginecólogos, poca conciencia, soledad, poca intimidad, fórceps y no darme a mi bebé en el momento de nacer y para terminar cuando estaba recuperándome un desgarro vaginal que me encontraron de urgencia. El bebé se quedó solo en una mesa durante mucho.

Así que después de todo esto tardé en recuperarme mucho tiempo, habían cosido mi vagina, fue mucho el tiempo para poder tener relaciones y que cicatrizaran mis heridas. Además de tener que cuidar a mi bebé sin una tribu.
Me recomendaron quedarme embarazada para poder recomponer mi vagina. Como si solo fuera eso.

Decidimos tener el segundo bebé, y todo fué bien  en el embarazo. Este parto fué maravilloso y todo iba mucho mejor. Me recuperé bien, pero a los 6 meses de tener a mi pequeño tuve una tremenda crisis en la que la locura me azotó. Tenía una misión, quería morirme y tenía que hacerlo, había una voz en mi interior que me decía que lo tenía que hacer y también llevarme a mi mayor. Tremendo dolor, dejé de dormir, comer y de poder mirarme al espejo. 

No sabíamos a quién acudir y fuimos al pediatra de mi hijo que nos ayudó, me dio algo de medicación y nos envió a un psicólogo y con mucho trabajo interior conseguí salir de esta locura.

Me ha costado mucho volver a recuperar mi vida, desearía que hubiera más atención sobre todo después del parto. Para que nadie pase por lo mismo. Pensar que le vas a hacer daño a tus bebés es de las peores sensaciones que una madre puede tener.

 

Foto Aditya Romansa on Unsplash